Manifiesto Cátedra Salomone

Frente a un paradigma tan cambiante que hizo que dudemos de que exista tal paradigma, e imaginamos una sustancia viscosa, al que llamamos tiempo real, que parece licuar y cambiar la mayoría de las cosas: el tiempo, el espacio, la música, y sobre todo, aquellos amores que conocimos incluidos el naranjú, el samba y las mielcitas. Tal es el estado de cosas que Matrix, que en su momento fue la bomba, ahora es de una obviedad deprimente.

Frente a la modorra cotidiana que nos persigue (y a veces atrapa), en su permanente lucha por intentar bajarnos uno o dos cambios, y que no cambiemos un mundo que necesita ser cambiado.

Frente a un país que a veces es tonto y a veces maravilloso, pero que en su profunda e interminable nobleza, sostiene a rajatabla la idea de una universidad pública, gratuita y de calidad.

Frente a una sociedad bombardeada, presionada y atravesada por los medios masivos de comunicación, que formula los pensamientos, deseos, miedos y hasta odios, que necesita de manera urgente más miradas, más voces, más opiniones y argumentos. Y que en esa necesidad los diseñadores pueden y deben ocupar espacios clave de decisión.

Frente a la convencional injusticia, que nos obliga y compromete a trabajar en todos nuestros frentes para que, de una vez por todas, esta vida sea un lugar amigable para vivir.

Frente a una creencia estereotipada del diseño como una mirada irreverente y hasta snob de la vida y no, como lo que creemos que es, una herramienta que proyecta cambios y mejoras en grandes masas de población. Claro que para eso sí se debe ser irreverente. Pero nunca snob.

Por todos estos frentes, nos manifestamos, y queremos dejar en claro que:

Esta cátedra es una espacio que no existe. O en todo caso, existe porque hay personas que la habitan y le dan vida. Son docentes y estudiantes compartiendo la maravilla de la academia, donde se mezclan la racionalidad, la pasión, el esfuerzo y el amor. Si en algún momento nos apartamos de este concepto, el último apagará la luz y el concepto “cátedra” seguirá siendo una entelequia. Las personas dan sentido a las cosas y nunca es al revés!

Esta cátedra pregona que el Diseño es una disciplina transmisible, por lo tanto argumentable, por lo tanto, enseñable. Las condiciones innatas de cada sujeto lo ayudarán a formarse más o menos rápido o sin dificultad, pero no concebimos la idea de que exista alguien que “sirve” o “no sirve” para el Diseño.

Esta cátedra sostiene que el Diseño es una de las herramientas más formidables para observar la realidad de manera crítica, y cambiarla. Por lo tanto, el Diseño siempre es político, aun cuando no quiera serlo. Afecta la realidad circundante, la cambia o la valida. Y eso ya es un acto profundamente político.

Esta cátedra abraza comprometidamente el trabajo en pos de la excelencia académica. Es por eso que nos formamos en cada cuestión con nuestro mayor esfuerzo. Eso nos permite ofrecer y exigir el máximo que cada uno puede dar. Sin embargo, estamos en las antípodas de Pai Mei, ese personaje de Kill Bill que enseña impacientemente y a los palazos. Nada bueno sale del maltrato, prohibido taxativamente en todo el ámbito de la cátedra. Exigir al máximo va de la mano de contener, explicar, volver a intentar y ganar la confianza en uno mismo y en los demás en cada clase.

Esta cátedra se manifiesta a favor de la esencia de la universalidad: cada quien tiene el derecho a manifestar sus ideas y tendencias políticas, religiosas, sexuales, espirituales y de hobbies. Probablemente las discutamos y debatamos, porque somos así, amigos profundos de la gimnasia del crecimiento a través de la discusión. Tal vez por eso dormimos poco.

Esta cátedra cree que los buenos procesos de aprendizaje son como las buenas parejas: sacan lo mejor de cada integrante. Para ello, compele a todos quienes la trascienden a poner lo mejor de sí, pelarse el alma, las pestañas y el cerebro para dejar todo. Es la única manera de aprender, crecer y terminar amando lo que uno hace y en lo que se transformará cada uno.

Esta cátedra es ecuménica en cuanto a los estilos gráficos. No nos casamos con nadie (en serio, hay muchos juntados, pero casados…muy pocos!) y con nada, porque cada problemática requiere de una solución distinta que nunca es única. No estamos esperando nada especial ni específico, tenemos una expectativa en lo proyectual como un proceso racional pero rodeado de pasiones inesperadas, de caminos diversos y posibilidades complejas.

Esta cátedra desconfía de fórmulas y recetas. Por eso cree que el conocimiento es un proceso conjunto entre docentes y estudiantes que, a partir de un saber previo van armando un camino de reflexión, práctica, reflexión sobre esa práctica y así sucesivamente hasta que se van incorporando, estimulando y reformulando diferentes conocimientos que toman forma de saber cuando cobran sentido. El diseño es un conocimiento sin dueño. O en todo caso, de quien se lo apropia y lo pone en juego.

Es por eso que esta cátedra no cree en el concepto de alumno (etimológicamente, el que no tiene luz) sino en el de estudiante, aquel sujeto activo que, en su interacción con los otros, construye su conocimiento.

Esta cátedra ama la televisión, a internet, a la cultura masiva, a los cómic, al cine y a la música. Nada es bueno ni malo de antemano, sino sólo a través de nombres propios. Nadie odia a la ciencia! (excepto algunas sectas). Somos y formamos profesionales para trabajar en ámbitos de directo impacto sobre lo masivo. El desafío de nosotros como formadores y de los estudiantes como futuros profesionales, es modificar grandes realidades. Es por eso que no consideramos virtuoso a aquél que exclama orgulloso: “Yo no miro televisión!”

Esta cátedra sostiene, con firme convicción, que ser serio no significa, ser solemne. Nos consideramos muy serios en lo que hacemos, y, claro, muy poco solemnes. Así que si vamos a dormir poco, a matarnos a árabes tostados, a cansarnos de estar cansados, a manejar angustias e incertidumbres, a sentir el placer de encaminar un proyecto, a crear de la nada una figura, una imagen, un concepto, un golem! (nunca se sabe), que sea de manera divertida.

Creemos en esto, trabajamos en esto.

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