La cátedra

“Somos cátedra” es una especie de lema que se fue conjugando con el devenir del tiempo. Desde un principio básico, la conjunción del rigor académico, la socialización de experiencias y la búsqueda del placer proyectual. Concibiendo el conocimiento como un camino que se construye y no como una verdad revelada, queremos ser un espacio donde el saber sea una construcción colectiva y genuina. Por eso, somos cátedra.

Diálecticas de principio de siglo

La construcción y transmisión del saber en la actualidad es un proceso dinámico y cambiante. Eso lo vuelve interesante a la vez que angustiante. Por eso, proponemos ese camino como la aventura más interesante que puede brindarnos la facultad. La reelaboración colectiva del saber. El aprendizaje es un proceso gradual, de acumulación, cambios y reflexión. Para eso, los cuerpos docentes ofrecen las herramientas pertinentes: porque tenemos los objetivos claros, pero los resultados -como todo juego dialéctico- deben ser siempre sorprendentes y superadores de la expectativa inicial. Por eso consideramos al taller el músculo y el corazón de nuestra cátedra. Allí es donde se juega la socialización de experiencias, la reflexión sobre aciertos y errores y la comparación sobre diferentes miradas y procesos. El Diseño se aprende y el talento se cultiva, las condiciones innatas de cada alumno serán las que generen los diferentes matices, estilos y tendencias.

La Comunidad (no tan hippies, ni la de Alex de la Iglesia)

Partimos de la premisa que el Diseño es una actividad individual que alcanza su máxima expresión en lo colectivo. Desde esta idea, nos conformamos en cátedra considerando a todos los integrantes como partes fundamentales y fundantes de la misma: titular, adjuntos, docentes, ayudantes, alumnos y ex-alumnos. Porque todos cumplimos roles diferentes pero a la vez somos parte de un mismo proyecto. Por eso el trabajo solidario y compartido excede la cursada. Esto se manifiesta en nuestra red social, se corporiza en los días de taller y toma forma en las diferentes producciones. Nuestra idea es tener una cursada total, permanente. El vínculo y el compromiso es parte del asunto: como las buenas parejas, debe poner de manifiesto lo mejor de nosotros, nuestra mejor versión.

Ser serios no significa ser solemnes

El programa de cada nivel es de alta exigencia en cuanto a trabajo y compromiso. El contrato implícito demanda por un gran desarrollo de la actividad académica, por una dedicación constante y profunda en la reflexión, teorización y puesta en práctica de los contenidos que se ponen en juego al comenzar cada unidad pedagógica. Sin embargo, nos interesa mantener el espíritu festivo y divertido en todas las cursadas. La propuesta es que todos los implicados generemos las condiciones para que el clima de trabajo sea motivador. Es decir, consideramos que el vínculo a través del deseo y la pulsión con la materia es condición fundamental para poder hacer una buena cursada. Y eso se logra generando vínculos afectivos, respeto profesional y académico y pactos de convivencia claros. Entre todos los integrantes y con la profesión. Ser serio no significa ser solemne ni acartonado.

La figura es el equipo (no, gracias a vos)

La dinámica de enseñanza/aprendizaje del Diseño implica tensión. Nuestra Carrera y nuestra facultad determinan cursadas de alta exposición: tanto los docentes como los alumnos se sienten observados y expuestos. Ésta situación a veces delicada, es cuidada a través de una didáctica del proyecto, donde a partir de un método se trabaja sobre una práctica, y docente y alumno (que son imprescindibles el uno para el otro) pueden tramar un diálogo constructivo. Pero no hay verdades reveladas, no hay gurúes que nos iluminen, sino argumentos y conceptos a priori que nos irán guiando a diferentes respuestas y propuestas. Cuando esto no sucede, los alumnos sólo esperan una frase salvadora y los docentes emiten palabras sosas o crípticas. Todo buen diseño está precedido de un buen proceso (no implica que no se sufra en el camino, a veces es inevitable). Los procesos de aprendizaje sirven para optimizar la inspiración, la intuición y la percepción.

Si esto sigue así, todo Diseño es político o…

Trabajamos para convertir la necesidad en virtud. Los talleres de la Universidad pública, siempre llenos, son un terreno maravilloso para la socialización de experiencias, ya sean aciertos o errores. Para compartir aprendizaje. Proponemos un taller orgánico, vivo y palpitante, que se extienda a la red social de la cátedra, para generar una cursada totalizadora donde se respire Diseño. Porque creemos que el Diseño es una actividad individual que alcanza su máxima expresión en su versión colectiva. Todo proceso es un camino de encrucijadas, con puertas ciegas o pasos cerrados. Pero ese devenir es el aprendizaje, de construcción y deconstrucción. Acción, reflexión y nuevamente acción. Propia y de los demás. El Diseño es un acto politico en sí mismo. Por eso empieza y termina en los espacios públicos, donde las individualidades se interrelacionan.

Lost Password

Register